Malas Actitudes (una historia real)


La actitud se define como la disposición de ánimo de una persona, manifestada de algún modo. Por otra parte, se habla de sobrecalificación o sobrecualificación, cuando una persona tiene habilidades, experiencia, preparación académica o conocimientos que están por encima de lo que un determinado puesto requiere.

Mi problema es que estoy sobre calificada

Así se presentó Daniela (personaje real, nombre ficticio) cuando llegó  el lunes a las 9 a su nuevo puesto de trabajo. “Soy ingeniera mecánica, también aeronáutica, he hecho masters y masters. Hace 2 años estuve trabajando aquí mismo así que yo sé cómo funcionan estas máquinas.”

Durante su primer día de trabajo, la que era su manager dentro de la empresa donde comenzaba a trabajar, le dio un tour por las instalaciones de las oficinas y salas de tests  donde tendría lugar su trabajo, y la presentó a quienes serían sus compañeros: colegas, supervisores, ingenieros, etc.

Ella comenzaba su nuevo puesto, junto con otras 2 personas y a todos se les veía la ilusión y el entusiasmo por comenzar una nueva actividad en sus vidas. Gente nueva, conocimientos nuevos, proyectos desconocidos, herramientas informáticas por conocer, nuevos procesos que seguir, objetivos a alcanzar, en fin, toda una gama de actividades a realizar con la finalidad de destacarse en medio de una empresa tan grande, no solo en Barcelona, sino a nivel mundial.

Como ya había trabajado en la misma empresa un par de años antes, conocía a muchas de las personas a quienes la presentaban. Pero no solo a quienes le presentaban, también pude ver cómo saludaba efusivamente a otras personas a quienes también conocía.

Android Sheep Technologies, mejor conocida como AST, es una de las empresas tecnológicas más grandes del mundo y cuenta con 350 mil empleados en 95 países. Sólo en sus instalaciones de Barcelona, trabajan unos dos mil empleados fijos y otros mil empleados contratados y subcontratados a través de empresas proveedoras de servicios.

Daniela había sido contratada por una empresa proveedora de servicios tecnológicos que trabaja para AST desde hace 7 años. Anteriormente, había trabajado para AST a través de otro de sus proveedores tecnológicos.

Dado que tenía experiencia trabajando con AST, la empresa Tremular no había dudado en contratarla, ya que tenía los conocimientos necesarios para desempeñar su labor.

Lo que no imaginó Tremular, fue la inesperada reacción que tuvieron muchos de los empleados de AST cuando se dieron cuenta de que Daniela estaba de vuelta.

La noticia circuló rápidamente por boca de todos. Hasta quienes no la conocían, se enteraron de su existencia y de la experiencia que habían tenido trabajando con ella, dos años antes.

Todos se quejaban de su mala actitud, su insoportable irreverencia, su constante referencia a lo mucho que sabía, lo que le ganó más de un encontronazo con los ingenieros de proyectos de AST porque cuestionaba de forma infundada, la validez de los procesos.

Además, la chica es extranjera y fiel seguidora del partido de gobierno de su país. En un contexto normal, esto hecho hubiera sido completamente inocuo o sin importancia, a no ser por sus constantes comentarios sobre lo que sucedía en su país. Para demostrar su fidelidad, usaba ropa alegórica a su nacionalidad y hasta salvapantallas en el ordenador de su trabajo, en honor a su presidente favorito.

En pocas palabras, Daniela se hacía notar. Destacaba, pero no de la mejor forma posible.

Efectivamente, todos sabían algo de ella, muchos tenían referencias de su comportamiento. Se había ganado el menosprecio de sus compañeros y no tenían ninguna disposición en ayudarla.

La manager de AST se vio sorprendida por la avalancha de mensajes vía correo electrónico, vía IM y a través de visitas personales que le hicieron expresamente para advertir sobre la inconveniencia de contratar nuevamente a Daniela.

Apenas habían pasado 2 días de su ingreso y ya Daniela había sido convocada por su jefe para comunicarle que rescindían su contrato.

Adéu

Out of the office

Al día siguiente, nos dimos cuenta de que no llegó a la hora de entrada. Ni a la siguiente. Ni a la de después.

Una vez más, la noticia rodó como pólvora. Daniela no había sobrevivido a la ola de malas referencias. Así debió ser la imagen que dejó entre sus antiguos compañeros, que nadie quiso volver a trabajar con ella.

Su nuevo proyecto, había fracasado (una vez más).

Al día siguiente, ya había pasado al olvido total.

Moraleja

Lo que pocas personas saben, es que a nadie le importa tu ropa, la marca de tu carro, tus posesiones, tus títulos o tus logros porque todo eso son “cosas”. Aunque a la gente le gusten tus cosas, no significa que tú le gustes.

Si eres una persona superficial, no puedes esperar contar con relaciones genuinas. Las verdaderas relaciones te hacen sentir feliz y estas se logran cuando dejas de tratar de impresionar y comienzas a ser tú mismo.

Si durante alguna entrevista laboral, te rebotaron por estar sobrecalificado, puede ser verdad (o no). Algunas de las verdaderas razones pueden ser:

  1. Tu personalidad no es la ideal para el puesto o la empresa
  2. Tuviste una mala actitud en la entrevista
  3. Pides un sueldo mayor al que ofrecen

Lo cierto es que Daniela no sabía ni abrir la aplicación de correos electrónicos, ni tenía idea de dónde estaba ubicada la tecla de barra invertida, por decir lo menos. Su excusa es que ella siempre había tenido una secretaria y había estado a cargo de 300 empleados. Probablemente fue presidenta de alguna empresa socialista que terminó en banca rota. Ahora le toca aprender cómo abrir el Outlook.

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